En Revivack no proponemos únicamente un sistema de retorno, sino una nueva forma de entender y usar todo lo que adquirimos y cómo usamos las cosas. Repensamos las viejas maneras de hacer, producir y desechar. Creemos en la historia de las cosas, en el valor de la experiencia material por la que viajó un objeto y su potencialidad de transformación en otro. Todo ello en un contexto de crisis climática que nos interpela a la acción.

Otra manera de producir y consumir

La retornabilidad es la capacidad técnica de las empresas, agentes, instituciones o individuos de conseguir que los bienes producidos, una vez alcancen el fin de su vida útil, puedan ser devueltos a las mismas empresas que los produjeron, o bien a otras especializadas. De esta manera conseguimos que sean desensamblados y reciclados sus materiales . O de otra forma, y sin irnos por las ramas, no es más que el proceso de reciclaje, pero materializado y sustentado a partir de una consciencia colectiva de su necesidad ante las circunstancias que se nos presentan.

blue chair with flowers
© Pablo Fernández Amiano

Y son estas circunstancias las que nos hacen plantearnos el reto climático como una oportunidad de cambio más que como una perspectiva trágica. Es así que podremos comenzar a atisbar un horizonte en el que la economía circular deje de ser una posibilidad marginal a una necesidad central.

Literatura es la herramienta

Creemos que la literatura es una excelente herramienta para ilustrar de una forma más amena nuestro proyecto. Por eso os queremos presentar aquí a dos personas muy particulares.

Ambos, tanto en su vida como en su obra, de manera más explícita o sutil, nos hablan de la vida y la historia de las cosas inanimadas, de los objetos con los que convivimos y a quienes. Objetos que en mayor o menor grado podemos dar cierta importancia, pero que irremediablemente ocupan un lugar central en nuestra existencia, pues son baúles de la memoria.

Valeria Luiselli y Serguéi Dovlátov son dos autores que, si bien en un principio podrían no tener nada que ver ambos tienen mucho que decirnos y decirse a través de su propia obra.

La literatura nos permite acercarnos al valor de los objetos de una forma que transgreda la idea de utilidad, del uso finito de las cosas.

Luiselli en su libro La historia de mis dientes relata como un hombre, Gustavo Sánchez Sánchez, también conocido como Carretera. Este personaje se dedica a subastar, entre otros extravagantes objetos, dientes. La cualidad de su trabajo reside en su capacidad de narrar la historia de ese diente, de quién fue, qué hizo esta persona. Esto lo lleva a otras piezas, mostrándonos así que un objeto no es sólo su expresión material, física, sino que es además un depositorio de historias mínimas, pequeñas, cotidianas. Historias que atesoran una riqueza y preciosidad en su interior que nos hace pensar sobre el valor de las cosas y su posibilidad de transformación en otras.

Se trata de trascender la idea dualista del uso y desecho, para encajar otro elemento, que podría llamarse reutilización, reciclaje, redescubrimiento…

Dovlátov a su vez nos cuenta en La maleta el momento de su vida en que emigró de la URSS en la década de 1980. Construye su relato a través de los objetos que pudo acumular en su vida hasta su exilio. Lo hace con una suerte de desidia irónica muy divertida, hablándonos de las historias que acompañan los objetos que trajo consigo, como unos calcetines finlandeses de crespón, una camiseta de popelín o unos guantes de chófer.

old cases
© Nick Fewings

En Revivack pensamos que los objetos pueden tener otro destino, que no se acaba con el final de su vida útil, ya que contienen en sí mismos una energía que no es más que las historias de las que han sido testigos. Existen posibilidades de transformación, por eso trabajamos con tanto cariño en este proyecto para reflexionar sobre otras formas de consumir, de producir y de usar.

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